
Ella cumple dos años, nosotros cumplimos un año y siete meses de felicidad a su lado. Hay que conocerla para quererla, y una vez que la conoces... La amas. Lo que a simple vista es una gata independiente, pasa a convertirse en una gatita dulce, y extemadamente cariñosa. Nadie lo diría viendo su aspecto y su comportamiento. Pero a veces la primera impresión no cuenta para nada.